Planes con peques: Caminando descalzos por el bosque


Hace unos días os conté en Instagram y Twitter (¿No lo visteis?, dadle al follow almas de cántaro!) que había tenido el placer de caminar descalza por el bosque. Y no de cualquier manera… sino dentro de una ruta sensorial en un parque de aventuras maravilloso situado en el precioso Montseny.

Me pareció una experiencia muy recomendable para hacer en familia, amigos e incluso con peques, así que hoy os cuento más sobre nuestra aventura sin zapatos!

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El motivo y unos consejos

Mis excompis de trabajo me regalaron esta experiencia sensorial como despedida así que dicho sábado por la mañana, y sin yo saber donde íbamos, me subieron a la furgo y venga monte arriba.

Tengo que decir que el efecto sorpresa y la buena compañía hicieron que la experiencia fuera aún más emocionante. Así que os recomiendo que, si podéis, mantengáis en secreto la actividad que vais a hacer y que, una vez allí, vuestros amigos, familiares y/o peques lo descubran ellos mismos.

También hay que tener en cuenta a quien invitas a una actividad como ésta porque lo de caminar descalzo no le hace gracia a todo el mundo (manías, pies delicados…) y mucho menos por el bosque donde pisaréis barro, tierra, césped, ramas… Vamos, que lo mismo si invitas a la prima fashion de la city te mira con cara de WTF y se queda en el merendero viendo la gente pasar.

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La experiencia de caminar descalzos

Intentaré no spoilear mucho porque descubrir las sorpresas del recorrido es lo que más me gustó de mi experiencia así que os contaré por encima lo que podréis encontrar:

  • Caminar por texturas para despertar la sensibilidad podal: Encontraréis superfícies duras y blandas, lisas y rugosas, agradables y desagradables, secas y húmedas… Texturas que no solemos encontrar en nuestro día a día porque estamos embutidos en nuestros zapatos y calcetines.
  • Entrenar nuestra psicomotricidad: A través de saltos, equilibrios, balanceos, puntería… Encontraréis pequeños retos que os pondrán a prueba: puentes colgantes, troncos para trepar, escalones…
  • Jugar con los pies: A mitad del recorrido encontramos una zona de descanso con juegos podales donde sentarse y dejarse llevar por nuestro niño interior. Unos juegos aparentemente fáciles de superar con las manos pero que nos evidencia nuestra poca habilidad podal… ¡Ay si un simio nos viera!
  • Superar pequeños retos sensoriales: Durante el recorrido encontraréis paneles muy bien integrados con el entorno que os animarán a buscar algo entre los árboles (agudeza visual), detectar un olor (reconocimiento olfativo), adivinar una textura (reconocimiento táctil) y escuchar y crear melodías (estimulación auditiva). Son propuestas divertidas que le dan un punto extra al recorrido.

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5 Beneficios de caminar descalzos

Como animales que somos, necesitamos estar conectados con nuestro entorno y ya hace muchos años que, por seguridad, hemos creado una barrera entre nosotros y el suelo que pisamos.

Pero de vez en cuando a todos nos gusta sacar los pies a pasear (sobretodo en verano) y disfrutar de sensaciones únicas para nuestros pies, esos grandes olvidados!

¿Qué nos aporta caminar descalzos por el bosque?

  • Desarrollo del tacto podal: Al no estar acostumbrados a caminar descalzos, descubrimos sensaciones que son agradables o desagradables, notamos dolor o bienestar y, en definitiva, aprendemos a sentir a través de los pies.
  • Despertar sensorial: Al exponernos a una situación poco frecuente, los sentidos se agudizan y escuchamos, vemos, notamos u olemos nuevas sensaciones que nos habrían pasado desapercibidas en otro momento.
  • Estimulación nerviosa: Los pies tienen muchas terminaciones nerviosas que podemos activar caminando descalzos sobre superficies diversas y esa estimulación puede ayudarnos a relajar el cuerpo y a sentirnos menos pesados y más ligeros.
  • Conexión con la naturaleza: Al eliminar la barrera entre nosotros y el suelo, podemos notar las vibraciones, las texturas, las temperaturas, etc. de la superficie que pisamos, lo que nos hace ser más conscientes de nuestro entorno y, en este caso, de la naturaleza que nos rodea.
  • Exfoliación: Seguramente es el exfoliante más natural que existe porque el contacto con la arena, el barro y la hierba bien podrían formar parte de un tratamiento bio-eco exclusive de esos que se pagan las celebrities. Con la gran diferencia que… ¡está al alcance de todos, señora!
  • … Y muchos más.

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Sin duda voy a repetir la experiencia con algunos amigos, en cuanto vuelva el buen tiempo, porque creo que puede ser una propuesta estupenda para sorprenderles, tal y como lo hicieron conmigo.

¿Qué os parece esta experiencia “shoes-free” por el bosque? ¿Os animáis a probarlo? ¿Hay algo parecido en vuestras ciudades?

Yo sólo conozco el de La selva de l’Aventura, donde además podéis disfrutar de un recorrido de tirolinas y puentes colgantes muy emocionantes. Así que si os lleváis unos bocatas, os podéis pasar el día en el bosque sin parar de hacer el mono : )

¡Gracias por leer y animaros a contarnos cosas en los comentarios!

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Este post se podría haber titulado:

  • Pies para que os quiero
  • Salvajeando en el bosque

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