Niñofobia: No dejad que los niños se acerquen a mi


¡Paren máquinas, que hay palabra de moda!

Bueno, está de moda, pero no es nueva porque ya hace tiempo que se habla de ello, sobretodo en las redes sociales y sobretodo a partir de 2010.

Y es que todo vuelve, señora, como los pantalones acampanados. Y esta vez el tema de la niñofobia ha vuelto de la mano de Andrés Palomino, guionista, dibujante y padre de mellizos, quien hacía esta denuncia hace unos días:

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A partir de aquí, opiniones a favor, en contra, ambiguas e, incluso, no-opiniones.

Pero vamos a mirar esto con un poco de perspectiva, por favor. A ver, que un restaurante te diga que si los niños no van a comer no les sale a cuenta darte una mesa… yo creo que no es niñofobia, con todos mis respetos a Andrés Palomino, de quien soy fan.

A mi lo que me parece es que el dueño del restaurante es un pesetero porque la razón es puramente económica. No es cuestión de que sean niños o no, sino de que van a ocupar una silla y no van a consumir/pagar. Por lo que si va una persona que se alimenta por sonda o que sigue una dieta de batidos por prescripción médica, tampoco será bienvenida en ese restaurante. Así que eso, un pesetero egoísta.

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Dicho esto, la niñofobia existe: hay algunas personas que no soportan tener niños a su alrededor en ningún momento. Les resultan molestos aunque estén quietos y callados. Que sí, por el simple hecho de ser niños no les soportan. Es raro, ¿no? Pero qué podemos esperar de una sociedad donde existe la xantofobia (miedo al color amarillo)… En todo caso, la niñofobia se da en muy poquitas personas, en serio, muuuy poquitas.

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Lo que sí se da en muchos adultos es la niñofobia ocasional, que la sufren incluso algunos padres y madres. En realidad tampoco son niñofóbicos, porque sí que soportan a los niños, pero lo que no aguantan es a aquellos que gritan, lloran, corren y, en definitiva, rompen la tranquilidad del lugar (restaurantes, transportes, hoteles, cines, teatros…).

Supongo que algunos consideraran que yo soy niñofóbica ocasional porque cuando subo a un vagón de tren y veo que hay niños, me suelo cambiar a otro vagón. Si entro a un restaurante, prefiero la mesa que está apartada. He comprado entradas para el Rey León en el pase de por la noche para que hayan los menos niños posibles…

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PERO (en mayúscula, negrita y subrayado): esos niños tienen el mismo derecho que yo a estar ahí.

Así que si estoy en un avión y un niño se pone a llorar: no me quejo. Me compadezco de los pobres padres que lo estarán pasando fatal y me aguanto o ayudo si puedo hacer algo.

Los niños forman parte de la sociedad y tenemos que convivir con ellos, incluso con los que gritan y corren, porque están en proceso de aprendizaje de las normas sociales.

Cierto es que hay padres y madres que pasan olímpicamente de sus hijos y que les dejan gritar y correr mientras molestan a todo el personal. Os aseguro que esos padres van a recibir mi mirada de desaprobación. No porque sus hijos me estén molestando (que también) sino porque no les están haciendo ningún favor tolerando sus faltas de respeto y de educación.

Pero luego están los otros padres, que son la mayoría, a los que ves pasarlo mal en cuanto sus hijos levantan la voz o se mueven más de la cuenta. A esos padres: sonrisa, compasión y ayuda.

O, como dice Anabel de La Nave del Bebé: Empatía, soporte y tribu. Con nuestro ejemplo y nuestra ayuda podemos hacer que todos (adultos, niños y padres/madres…) podamos convivir mejor.

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Este post se podría haber titulado:

  • ¡Conmigo no, niño!
  • Con los niños hemos topado

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Photo by: Norman Toth

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9 comentarios en “Niñofobia: No dejad que los niños se acerquen a mi

  1. Me ha encantado el toque de humor con el que tratas el tema, porque como tú dices, todos somos niñofóbicos ocasionales, hasta las que son madres. Porque los niños, como niños que son, se mueven, alborotan, corretean, unos más que otros, pero es lo que toca cuando eres niño (y todos lo hemos sido).
    Otra cosa, es eso niños que más bien parecen salvajes (que afortunadamente no son muchos) y cuyos padres pasan olímpicamente de ellos consiguiendo, no solo que molesten, sino, que crean que todo vale. Creo que el respeto hacia los demás hay que inculcarlo desde que somos pequeños, y el saber que tu libertad termina dónde empieza la de los demás.
    En otros casos, es verdad que los padres lo intentan y nada. El fin de semana pasado en un vuelo mi marido y yo vivimos esa experiencia: un niño no paró de llorar (bueno, más bien gritar y gruñir) en todo el vuelo hasta Pisa. La verdad es que nuestra primera reacción fue de "por Dios echen a ese niño de aquí" jejeje), pero luego te calmas, y te das cuenta de que la pobre madre ya no sabía ni qué hacer…¡y te pones los cascos y tratas de disfrutar del vuelo!. Como bien dices, todos tenemos derecho a estar en un mismo sitio. Al final se trata de respeto y tolerancia, nada más (y nada menos)

  2. Los niños no son ciudadanos de pleno derecho y por la misma razón de que tienen que ser tutelados su presencia no tiene que ser impuesta a otros ciudadanos hasta que no hayan aprendido las normas basicas de la convivencia cívica: no gritar, no patalerar y no molestar a las demás personas. Mientras tanto, me parece que quienes somos ninguneados somos los que tenemos que ver pisoteados nuestros derechos a que no invandan nuestro espacio personal con ruidos ni otras actividades molestas.

    Hubo una época olvidada en que un niño iba siempre al dado de sus padres. En que patalear, correr, e incluso hablar cuando no se te preguntaba era considerado una falta de educación. Ahora todo vale, criamos bestias vocifrerantes y salvajes y encima nos ofendemos cuando otras personas se quejan de que nuestra prole malcriada y consentida les haga la vida imposible.

    Luego estos niños creceran creyendo que todo vale. Así nos va.

  3. Pues sí, tenías razón, soy niñofóbica ocasional! jajaja! Adoro a los niños, tengo dos, pero hay momentos en los que no quiero oír gritos ni ver a niños correr. Yo creo que mi fobia es a los padres de "son cosas de niños" y que pasan en canoa de si su hijo molesta o no, porque los niños son niños. :*

    1. "Que pasan en canoa" dice jajaja
      Pues sí, comparto tu opinión, a veces se confunde la niñofobia con la padrequepasadetodofobia!
      Gracias por tu comentario!

  4. ooooh, qué bonica y respetuosa. Es verdad que a mí los de otros a veces me enervan, pero con los míos lo paso muy mal cuando no puedo pararlos, y sueltos es más fácil, pero cuando se juntan… hacen equipo, aunque sea contra mí y contra el mundo. Y a veces pienso, joder, para eso me lancé a la aventura de un segundo, para regalarle un hermano al mayor, lo que más quiero en este mundo es que se tengan el uno al otro, así que, a la batalla de educarlos!

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